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domingo, 18 de abril de 2010

MUNICION PARA CARROS DE COMBATE (III)



Retomamos la tercera parte de las entradas dedicadas a las municiones para carros de combate, centrándonos en las municiones orientadas a los nuevos escenarios de utilización de los carros de combate: los entornos urbanos, operaciones contrainsurgencia, etc......

Los dos principales proyectiles utilizados para los enfrentamientos entre carros y otros vehículos acorazados eran los proyectiles perforantes ( APDSFS) y los proyectiles de carga hueca (HEAT), que han demostrado no ser los mas idoneos para estas misiones.

Junto a nuevos desarrollos también han surgido algunas ideas para reconvertir munición existente y adaptarla a las nuevas necesidades.

  • PELE (Penetration with Enlarged Lateral Effect). Diseñado por Rheinmetall, propone reconvertir el importante stock de proyectiles perforantes APDSFS DM33 del que disponen algunos paises cambiando la flecha por otra flecha, 'mas blanda', que se fragmenta tras penetrar un blanco como un muro o fortificación; como ventaja, los efectos colaterales son muy bajos.
  • CANISTER M1028/M1040. El clasico cartucho de escopeta del calibre 12 pero en un proyectil de 120 o 105 mm. En el caso del M1028, mas de 1100 bolas de tungsteno con un efecto demoledor incluso para blancos a cubierto.
  • MPAT M830A1 HEAT-MP-T . Es una version mejorada del M830 (DM12A1 aleman producido bajo licencia con pequeños cambios) dotada de un proyectil subcalibrado de carga hueca, con mayor capacidad de fragmentación y una espoleta RF programable. Es especialmente util para neutralizar bunkers y otras fortificaciones.
    Hay una versión especial de este denominada M908 HE-OR-T (High Explosive Obstacle Reduction), que ha sido diseñada especialmente para destruir obstaculos y abrir pasos en tipo de osbtrucciones contracarro (diseñado y pensado sobre todo para Corea).
  • IMI: La empresa israelí IMI ha desarrollado varios proyectiles fruto de la experiencia de las IDF en operaciones en los territorios palestinos o Líbano. Entre ellos hay proyectiles nuevos, como el STUN, con el mismo principio que las granadas aturdidoras (humo y luz) que utilizan unidades especiales en el asalto de espacios cerrados, el proyectil APAM, o la reconversión de los stocks de proyectiles HEAT (DM12 y similares) incorporando una nueva espoleta electronica programable que dota de nuevas capacidades ( airbust) a los proyectiles de carga hueca existentes. También ha desarrollado el M-337 High Explosive Multi-Purpose (HE-MP-T), añadiendo a un proyectil HE-T (IMI desarrolló la HE-T de Nammo a partir de un proyectil de mortero de 120mm) algunos elementos, como la espoleta, del APAM.
  • DM-11 HE. También diseñado por Rheinmetall, es el sustituto del DM12 HEAT. Es un proyectil HE, con una gran capacidad de fragmentación y la posibilidad de montar una espoleta convencional de impacto o bien una programable.

Carga de proyectiles (HEAT, MPAT, Canister y HE-OR-T) en un Abrams de los Marines en Iraq.


En España, donde el tema de las municiones siempre ha sido un tanto 'opaco', parece que nuestros Centauros, Leopards y Leopardos no disponen de municiones específicas para estas necesidades.

En el caso del Centauro, los proyectiles usados son los M456A1 o los OE heredados de los viejos M48/60 y AMX-30, utilizándose los DM12 y HE-T MK-I en los Leopard/Leopardo. Los dos primeros son disparos con proyectil de carga hueca - ya hemos comentado su falta de efectividad- ( aunque el DM12 en su ultima versión mejoró su capacidad de fragmentación), mientras que los segundos son disparos de alto explosivo HE, que si bien útiles, tan solo disponen de espoletas de impacto.

El OE es un proyectil bastante antiguo, y para el HE-T Mk-I, que es el mas moderno de todos en servicio, Nammo junto a General Dynamics y a GIAT han desarrollado nuevas versiones, como la Mk-II que mejoran las características de éste, incluyendo nuevas espoletas, mejor capacidad de fragmentacion post-penetración, precisión, además de un propulsor y explosivo de menor sensibilidad.

Aunque al parecer se están incorporando y probando nuevas municiones para los Centauro, desconocemos si se trata de sustituir los M-111 APDSFS por una flecha mas moderna o si se incluirán otros disparos multipropósito.

jueves, 5 de febrero de 2009

MUNICION PARA CARROS DE COMBATE (II)


LA POSTGUERRA


El carro de combate terminó la SGM como un arma de apoyo por un lado y como destructor de carros por otro. La clásica clasificación en carros ligeros, medios y pesados fue difuminándose y cayó prácticamente en desuso durante los años 50 con el desarrollo del carro de combate “multifunción” moderno (main battle tank o MBT en inglés) capaz de proveer fuego anticarro, apoyar a la infantería propia al tiempo que batía a la contraria y con una protección más o menos adecuada.

Tras la guerra y debido a los avances tecnológicos producidos se produjo una carrera entre el cañón y la coraza que tras experimentos fallidos con calibres “monstruo” y gracias a los avances producidos en el diseño de nuevas municiones llevó a una estabilización en los calibres entre 90 y 105mm que duró hasta los años 60, donde el énfasis en la lucha contracarro llevó a un crecimiento en el calibre de los cañones de carro que quedó en 120mm en el campo occidental y 125mm en el oriental, con cañones aún mayor en preparación (135-140mm) que habrían llegado a ser puestos en servicio de no haber terminado la Guerra Fría.

La primera y segunda generación de cañones de carro nacida tras la SGM siguió disponiendo de un amplio surtido de municiones eficaces para tareas contra carro y de apoyo.



Se continuó el desarrollo de las cargas huecas, lográndose una mejora significativa de sus capacidades de forma que durante unos años demostró ser la ideal para batir otros carros de combate, dado que era prácticamente imposible lograr espesores de acero suficientes para poder ofrecer una protección eficaz contra este tipo de proyectiles. Francia, inicialmente en colaboración con Alemania, llegó a diseñar un proyectil HEAT donde la carga se encontraba separada de la envuelta del mismo por un sistema de rodamientos a bolas de forma que giraba mucho más lentamente una vez abandonaba la boca del cañón conservando mejores capacidades antiblindaje pese a su menor calibre nominal. Pese a estas mejoras, la mayor complejidad y coste hizo que sólo fuera adoptado por Francia y sus clientes de exportación


Proyectil HEAT


1.- Recubrimiento exterior


2.- Ojiva hueca


3.- Cono inverso metalico (cobre)


4.- Espoleta


5.- Explosivo


6.- Iniciador de la espoleta



Trabajos realizados en Canadá permitieron el desarrollo de munición APDS efectiva y fiable en los años 50, de forma que esta comenzó a reemplazar a la munición de energía química tipo HEAT o HESH, especialmente con la aparición a partir de los años 60 de blindajes estratificados compuestos capaces de hacer frente a este tipo de proyectiles y disminuyendo de manera importante su capacidad perforante

M392 APDS-T


De esta manera, para los años 70 estaba claro que el proyectil de energía cinética era el más prometedor en la lucha contracarro. El proyectil tipo APDS disparado por un cañón de ánima rayada como el clásico L7 británico de 105mm (el arma estándar de la OTAN en los años 60 y 70) usaba la rotación inducida por el ánima rayada para estabilizarse. Sin embargo, se comprobó que a partir de una longitud crítica el proyectil de tornaba inestable. Esto era un problema, dado que cuando más largo fuera el proyectil o flecha en relación a su diámetro, mayores capacidades perforantes se lograban. La Unión Soviética dio el paso siguiente, abandonando el clásico cañón de ánima rayada en uso desde el siglo XIX por el de ánima lisa, disparando munición estabilizada por aletas (APFSDS). Este tipo de arma se adecuaba también al disparo de munición HEAT dado que la rotación que les producía el cañón rayado afectaba a sus prestaciones por razones físicas. Sin embargo, se adaptaba mal a los proyectiles HESH que requerían de rotación para estabilizar su vuelo.

El desarrollo de otros tipos de munición adecuados para su empleo en misiones de apoyo y ruptura no fue olvidado, desarrollándose proyectiles rompedores de alto explosivo (HE) y otros como el bote de metralla, muy efectivo durante la guerra de Vietnam contra infantería desprotegida. Igualmente era habitual disponer de proyectiles fumígenos.

Durante los años 70 se produjo una revolución en el diseño de carros de combate de la mano de la aparición de los blindajes compuestos capaces de evitar la perforación de cargas huecas, nuevos grupos motopropulsores mucho más potentes y el desarrollo de la electrónica. Las grandes potencias se dedicaron al diseño de carros de combate equipados y armados para operar en el campo de batalla europeo contra sus homónimos, todos ellos bien protegidos. De esta manera el nuevo estándar de la OTAN, el 120mm de ánima lisa, apareció a mediados de los 70 con sólo dos proyectiles básicos, flecha y HEAT, abandonando los demás tipos (HE, metralla, fumígeno, HESH……) usados por la familia L7/M68 de 105mm estandarizada en los años 50. La Unión Soviética, que seguía viendo al carro de combate como un medio de ruptura y apoyo de infantería no olvidó las necesidades específicas y siguió desarrollando munición rompedora de 125mm. En los países occidentales sólo el Reino Unido mantuvo el cañón de ánima rayada precisamente para poder seguir empleando munición HESH con doble uso AT (no usaban cargas huecas, aunque se desarrollaron para exportación) y de apoyo.
Corte de un proyectil HESH

Hasta entonces el material de elección para la construcción de penetradores de energía cinética era el tungsteno/Wolfranio o sus aleaciones. Este es un metal muy denso, pero caro de manipular. Los EEUU, con una importante industria nuclear, estudiaron el empleo de un subproducto de la manipulación del uranio para su enriquecimiento conocido desde antiguo y llamado clásicamente uranio empobrecido (Depleted Uranium o DU en inglés), más denso aún que el tungsteno y disponible en cantidad y a bajo precio. Las pruebas realizadas demostraron excelentes capacidades tanto en su empleo como material para la construcción de perforantes de energía cinética como su uso dentro de blindajes de tipo compuesto. Como perforante tenía la ventaja de que en contacto con el blindaje a gran velocidad se incendiaba y tendía a “autoafilarse” (efecto pirofórico) aumentando su letalidad. Pronto se desarrolló y se distribuyó munición perforante a base de DU para todo tipo de calibres, siendo el cartucho de referencia el M829 APFSDS de 120mm usado con gran éxito durante la Segunda Guerra del Golfo en 1991.


Sin embargo, su naturaleza radioactiva ha hecho que su empleo esté lleno de controversia y sólo Francia y la Unión Soviética desarrollaron y pusieron en servicio este tipo de municiones en gran número. El Reino Unido también desarrolló su propia munición, pero fue finalmente retirada del servicio.

EEUU con el M1 Abrams fue junto a Alemania con el Leopard 2 uno de los líderes en el desarrollo de carros de combate de altas prestaciones. Pensando sobre todo en la lucha contra los carros de combate enemigos, terminó la Guerra Fría con dos proyectiles principales: de energía cinética contra carro y de carga hueca para uso contra vehículos blindados más ligeros/multipropósito.

Sin embargo, la experiencia en combate, sobre todo en Irak y Afganistán demostró que el HEAT-MP estaba lejos de ser el tipo de proyectil más adecuado para apoyar con su fuego a la infantería propia y batir fortificaciones o puntos fuertes. La cantidad de explosivos es escasa y además produce pocos fragmentos. Se desarrolló un tipo modificado, pero estaba lejos de ser lo ideal.

La experiencia en combate en Oriente Medio y Asia central ha retrotraído al ejército norteamericano a sus experiencias en Vietnam, donde los carros de combate fueron empleados con éxito como elementos de apoyo pese a operar en un terreno poco propicio. De esta manera, el proyectil rompedor y el de metralla han vuelto a formar parte de la munición disponible a los tanguistas norteamericanos. Eso si, sin olvidar el desarrollo de municiones perforantes efectivas capaces de hacer frente a las amenazas actuales y a las previsibles.


jueves, 29 de enero de 2009

MUNICION PARA CARROS DE COMBATE (I)

TENDENCIAS ACTUALES

INTRODUCCION


El nacimiento del carro de combate tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial una vez esta degeneró en una sucia guerra de trincheras donde ningún contendiente era capaz, con la tecnología existente, de superar a su oponente, romper sus líneas defensivas y ocupar el terreno enemigo. Británicos y franceses, en la búsqueda de un medio capaz de romper el impasse existente, estudiaron la posibilidad de crear un medio autopropulsado capaz de transportar de manera segura sobre la tierra de nadie y las trincheras barridas por fuego de artillería y ametralladora a su tripulación y a un armamento capaz de reducir los puntos fuertes del enemigo y abrir así el camino a la infantería propia.

Para poder efectuar este tipo de operaciones, era necesario disponer de armas de tiro rápido como ametralladoras y de otras capaces de disparar algún tipo de proyectil explosivo. Los británicos (y los alemanes posteriormente) optaron por cañones de pequeño calibre y tiro rápido como el 6lb QF (57mm), mientras que los franceses desde el principio optaron por armas capaces de disparar proyectiles más sustanciosos (75mm), aunque también equiparon al carro ligero FT-17 con un cañón de trinchera de 37mm.

Este tipo de armamento dispararía granadas explosivas para reducir puntos fuertes, no siendo necesario dotar a los carros de munición específicamente perforante dado que las posibilidades de enfrentarse a carros contrarios era nula y, además, dada la escasa protección de los ingenios de la época, el uso de granadas explosivas convencionales de calibre medio era más que suficiente para batirlos.

Esta teoría se mostró correcta, con escasos enfrentamientos entre carros y una muy efectiva capacidad AT de la artillería de campaña de la época, destacando el cañón alemán de 77mm. Ya en esta época aparecieron las primeras armas AT diseñadas como tales, como el famoso rifle antitanque alemán de 13mm basado en la tecnología del rifle de infantería Mauser y capaz de enfrentarse a los carros de combate contemporáneos.

El fin de la guerra no tuvo como resultado la desaparición de arma acoraza como algunos preconizaban, pero su desarrollo se vio enlentecido por la falta de medios económicos.

El carro de combate siguió siendo usado como medio de apoyo y no fue hasta los años 30 cuando los desarrollos mecánicos y doctrinales permitieron el desarrollo de carros de combate fiables, adecuadamente armados y protegidos capaces de maniobrar en grandes grupos de forma independiente. El desarrollo de carros mejor protegidos hizo que se retomara el diseño de armas AT más ligeras y capaces que las piezas de artillería de campaña que pudieran ser transportadas fácilmente por la infantería y que, a su vez, pudieran ser montadas en carros de combate de forma que estos pudieran batir a los del enemigo. El uso de cañones de calibre medio capaces de disparar munición explosiva eficaz no se abandonó, desarrollándose en la mayoría de las potencias militares de la época líneas paralelas de carros de combate optimizados para empeñar otros carros con cañones de pequeño calibre y alta velocidad y otros dedicados a apoyar a la infantería propia capaces de disparar proyectiles explosivos. Ejemplo de esto serían las familias PzKfw III y IV desarrolladas en la Alemania nazi durante los años 30.

Debido a la escasa protección de estos vehículos, el desarrollo de municiones perforantes no fue muy imaginativo, siendo lo habitual usar proyectiles de acero endurecido de diseño convencional con o sin carga explosiva.

El desarrollo de carros mejor protegidos gracias al empleo de planchas más gruesas de aceros especiales y de otras técnicas como el espaciado de las mismas o su inclinación hizo que comenzaran a aparecer cañones de mayor calibre disparando municiones diseñadas específicamente para penetrar blindaje.

Funcionamiento de un proyectil APCBC


Los proyectiles perforantes continuaron su desarrollo siguiendo la senda marcada por sus equivalentes navales, apareciendo diseños que incluían cofias para mejorar su penetración contra planchas inclinadas (APC y APCBC, estos últimos dotados con cofias balísticas para mejorar su aerodinámica y penetración).

En el periodo de entreguerras se comprobó cómo una carga explosiva moldeada de una forma específica tenía un elevado potencial para penetrar planchas metálicas o fortificaciones de acero y cemento (efecto Monroe). Este tipo de cargas explosivas popularmente conocidas como “cargas huecas” (HEAT) fueron inicialmente usadas para atacar fortificaciones, pero pronto fueron desarrollados proyectiles capaces de ser dispararos por carros de combate u otras piezas de artillería, así como por cohetes y armas similares. Sin embargo, la tecnología estaba aún en mantillas y estos primitivos diseños tenían unas capacidades modestas, de forma que no eran la solución ideal para enfrentarse a los carros pesadamente protegidos aparecidos a mediados de la guerra.

Igualmente, los británicos desarrollaron un nuevo tipo de munición basada en el empleo de explosivo plástico que una vez impactaba se aplastaba contra el blanco (carro e combate, AFV, edificios….) y era detonado por una espoleta provocando el arrancamiento de grandes fragmentos en el interior del flanco a través de la onda de choque generada por la explosión (HESH).

Proyectil HVAP: 1.Camisa balistica 2.Cuerpo portante principal 3.Nucleo duro perforante 4.Trazador

Los proyectiles convencionales perforantes de energía cinética continuaron su desarrollo, apareciendo durante la guerra la munición de núcleo duro (APCR o HVAP) rodeada por una camisa de aleación ligera y calibre completo, así como la perforante de casquillo desechable (APDS), desarrollada igualmente por los británicos. En este tipo de proyectil unos elementos de aleación ligera (sabots) rodeaban al núcleo de metal pesado para adaptarse al ánima del cañón y se desprendían como pétalos una vez el proyectil abandonaba el tubo del cañón, dejando al núcleo sólo y logrando grandes velocidades iniciales. Sin embargo, estos tipos iniciales sufrían problemas de precisión y, por tanto, quedaban limitados a su empleo o distancias cortas, permaneciendo en uso la munición perforante convencional de calibre completo (AP, APC y APCBC) y la de núcleo duro y calibre completo.

Para su empleo contra la infantería enemiga se desarrolló munición específica como los botes de metralla, que se usaban desde la época de la artillería remolcada de ánima lisa y avancarga.